jueves, 21 de septiembre de 2017

La Mirada de los peces Sergio del Molino OPinión y critica de un libro de mi barrio.


A mi, sinceramente, me cuesta reconocer el San José triste y suburbano que cuenta del Molino en La mirada de los peces, pero es cierto que dos vecinos asomados a la misma ventana pueden ver la misma calle de dos formas distintas. La mirada de los peces es un libro excelente, pero además es un libro que habla de mi casa, de mis bares, de mi barrio del entorno que he visto toda mi vida y así, claro, es difícil opinar con justicia  de un libro.

Tras los primeros capítulos me cabreé mucho, muchísimo y saqué los colmillos afilados dispuestos al despelleje inmisericorde del hiperbólico vecino del Molino; pero luego, es cierto que página a página me he ido reconciliando con él y he llegado al indubitado aplauso final. Su parte del barrio no es exactamente la mía, tiene nueve años menos que yo (esto creo que importa poco) y en fin que después de cuatro generaciones de mi familia en San José es imposible que yo sea ni mínimamente objetivo cuando se habla de él.

Pero bueno, realmente da igual que el barrio que narra del Molino sea pero no sea mi barrio (yo ya me entiendo), lo verdaderamente bonito es que sea tan parecido al barrio de cualquier juventud, probablemente al barrio imaginario de todas las juventudes. Sus sueños, sus amores sutiles, sus referentes personales, sus extrañezas y sus utopías; y sobre todo la forja del carácter: los aconteceres y las personas que labran a cincel tu personalidad y en esto da igual que seas de Zaragoza y San José o seas de Mondoñedo. Porque los límites territoriales del barrio de nuestra juventud son los límites de nuestros recuerdos. Y estos recuerdos los rehacemos a nuestro antojo para poder construirnos un pasado coherente o cuanto menos presentable a quien queremos ser ahora.

Y es de esto de lo que habla el libro y no tanto de su profesor de filosofía de BUP (articulista ácido y existencialista que tras gastar los últimos años de su vida en la política de escraches optó por el suicidio). Aramayona es solo el enganche que le lleva a sus diecisiete pero ni mucho menos el protagonista. No hagáis caso a las contraportadas. Aunque lo parezca, del Molino no habla del profesor, ni siquiera de su relación con su profesor, sino de la relación con su pasado, bueno con la forma en que recuerda su pasado; y es precisamente en la voluntad de reencontrarse con ese pasado cuando se encuentra con su profesor. En fin que cada uno gestiona la relación con su juventud como le da la gana y por eso yo no tengo derecho a decirle al autor si San jose es como lo describe o no. Así que si lo quiere imaginar triste y marginal que así sea. Aunque, creedme, no lo es.

Del molino escribe aquí, salvando las distancias, con esquema semejante a su genial La hora Violeta que ya reseñé. La muerte (en este caso del profesor, entonces de su hijo) le lleva a contar sus días, le permite rememorar su barrio, sus amigos en los 90 y a reflexionar cómo las personas que nos han rodeado y se han ido marchando nos han forjado tal y  como somos.

Yo también fui al Ifi (y luego al potoka), tome la antepenúltima en la plaza de los calderos, la penúltima en la gruta o en el de las bombillas por Maria Moliner (antes Millán Astray) y compartí con Viveiro y sus amigos las últimas fiestas salvajes del patrón de veterinaria en santa compaña con batasunos luego encarcelados y tierna amistad con vascas aun mas peligrosas que éstos aunque por razones distintas. Pero nosotros éramos entonces ya conscientes de que llegábamos tarde y de que el 89 ya no era la transición, ni la movida promovida por el ayuntamiento, ni el sarri sarri, ni el mierda de ciudad. Era otra cosa y venderlo como una época rebelde pues no se ajusta a la realidad exacta. Creo que del molino también se da cuenta de eso y de que aquellas revoluciones imaginarias de plastilina y corchopan son tan bonitas en el libro como hinchadas por su memoria. Ahora bien si aquellas insurrecciones tardías de hoja parroquial y revista colegial sirven para escribir una historia tan bonita como la que describe pues mucho rato.

Todos tenemos una Andrea que recordar, un pueblo dónde sentirse extraño y urbano, un profesor de filosofía que nos hable de la vida y del suicidio, noches de porros y birras, cuadernos de cuentos que escribimos borrachos al volver a casa. Eso sí sólo algunos zaragozanos ( no don Sergio) sabemos lo que es salir a la ofrenda a los diecisiete vestido de baturro con una resaca de morirte a cada paso y que encima lo hagas porque te da la gana. (De mis aconteceres en la ofrenda ya he hablado en otro post)

Quizás también eso sea la libertad y también de eso se habla en la memoria de los peces: hacer cosas incomprensibles para los demás porque te da la gana, por una coherencia no pedida, o por razones personales difíciles de traducir. Todo se resume en la extrañeza de ser joven, la preciosa rareza de poner los cimientos de eso que somos hoy sin comprender lo que éramos entonces.

 
No conocí al profesor, al margen de la lectura de alguno de sus artículos que aun discrepando en mucho me gustaban. Solo he tenido un encuentro tangencial y post mortem con Aramayona. Circunstancias de esas en las que por más que hice lo que debía, no hice exactamente lo que hubiera querido hacer. La obediencia debida exime del reproche pero no de la vergüenza. Y quizá sea por eso que me queda un regusto avergonzado cuando escucho hablar de él, lo que también he sentido al leer el libro. El autor de La hora violeta se cabrea de que la política ultravioleta de la tele le haya robado a su viejo profesor, pero amigo la política está robando todo en todos los barrios y en todas las partes.

Lo dicho, leéroslo, es un excelente libro, pero si sois de San José en algunos capítulos os podéis cabrear un rato. Avisados estáis.

PS-. Al hilo de este post me han venido tantas cosas a la cabeza para contar de mi barrio. puffff lo he dejado para otros post porque, dada mi tendencia al divague, podría haber sido más largo el post que el propio libro. Las mañanas que me cruzaba con las zagalas que iban al insti del autor, mi carnet del Rayo San José, nuestras apasionantes partidas de Oca Borracha en el Garate, las fiestas del patron en veterinaria, el grupo de jota de mi madre en los locales vecinales, mi parroquia de curas rojos... Lo dejo para otros post.

Otras reseñas de libros de Sergio del molino: La Hora Violeta

viernes, 8 de septiembre de 2017

Mi cocodrilo Manuel



Anteayer anduve treinta y seis horas paseando a mi cocodrilo por la calle, caminaba con sus patillas arqueadas como si fuera un policía local escocido; pero él, sin embargo, indiferente al qué dirán, se pavoneaba pincho y risueño como si no le importara nada. A mitad del camino se zampó a un chihuahua que es un perro ridículo donde los haya, tres gorriones que son el paradigma de la inutilidad urbana y le mordió el tobillo a una manifestante a favor de la contrariedad.
Mi cocodrilo es muy selectivo, le gustan las señoras maduras de piernas morenas y las presentadoras de televisión que tengan los ojos negros. Muchas veces le he pillado intentando el pecadillo de Onan con sus patillas torpes viendo a la presentadora de antena3 del mediodía. Yo le castigo y le azoto en los morretes por irrespetuoso, pero enseguida se me pasa cuando veo sus ojos saltones implorando perdón como seminarista tras día de fiesta.
Ser cocodrilo hace gracia, pero solo al principio, porque estás tan cerca del suelo que solo ves tobillos y dedos gordos asomando por las chanclas. “Mira, la luna llena” le he susurrando esta noche y el pobrecillo no la podía alcanzarla con su mirada. Esa es una de las penas de ser cocodrilo, el que te cueste tanto ver la cara de los sueños tras la luna, “¿Quién no se ha sentado frente al mar a la atardecida de los diecisiete y se ha imaginado un rostro imposible que riela en el mar como la luna del poeta?”.
Es mentira eso de las lagrimas de cocodrilo, ellos no lloran, solo pronuncian unos quejidos confundibles con un momo de desasosiego cuando escuchan una tertulia política. A los cocodrilos no les gusta la política solo las carrilleras del bona área regadas con sidra del eroski.
A mi cocodrilo Manuel le gusta mucho la poesía; sobre todo la que habla de batallas perdidas, de héroes derrotados y de banderas rotas. Me ha pedido que no incluya nombres de poetas concretos en este post para no granjearse enemigos. El sabe bien que no hay peor enemigo que un lector de un poeta preterido.
En el rincón sombrío del cuarto de la téle le he puesto una manta y allí se amodorra como esposa cincuentona en domingo. Se queda esperando con la boca abierta a que le lea fragmentos de alguno de los últimos libros que me haya terminado. Este verano ha sido Canada de Richard Ford, ese que habla de la vida como adaptación.
Mi cocodrilo se ha adaptado con gusto a la vida de ciudad, no como esos perros de los trineos que los sacan de Laponia y se vuelven agresivos aquí. Mi cocodrilo es pacifista por eso se ha tatuado en el lomo una pistola y una foto de Camarón. Nada de Hippies, nada de Beatles, nada de palomas que son ridículas como los chihuahuas y los gorriones; mi cocodrilo Manuel odia a las palomas y a la hija de puta de Yoko Ono.
Casi nunca sale a la calle. Solo los años bisiestos tiene el capricho de salir treinta y seis horas, solo treinta y seis, a dar una vuelta conmigo. Cuando regresa a casa está muy cansado pero feliz y para que termine su día como a él le gusta, le pongo La leyenda del tiempo a toda marcha y así se queda dormido con la babilla canela entre sus mil dientes.


miércoles, 23 de agosto de 2017

El Carmín y la sangre de Montero Glez Opinión y Crítica

No puedo evitar un cierto orgullo al mirar el google y ver mi post de Cuando la noche obliga de Montero Glez entre los diez primeros que devuelve “el buscagaitas del palo alto”. Y es que Google representa el curioso abismo que dista entre el diez y el once, un abismo como el que dista entre la riqueza y la justicia, un abismo que algunos ven cercano y otros a años luz el uno del otro. Nunca dejo de asombrarme que la distancia entre el diez y el once o la que separa un lector de su escritor favorito, se mida en dos tweets y una búsqueda, y no en kilómetros de lejanía física y mental. Bendita cábala, léase algoritmo, que acerca a un aprendiz de provincias (como yo) al que considera un maestro.

Y digo todo esto, para que no quepa duda de que soy un forofo incondicional de Montero Glez, de su prosa cortada a cuchillo; de sus historias preñadas de frases redondas, de sus imágenes lúbricas y sudorosas como orgasmos en días de sol. Y es por esto que me duele como un abandono a los diecisiete tener que pelar su última novela El Carmín y la sangre.


Montero, el gran Glez, investiga tres historias del sur, de ese sur que le gusta y nos vende con placer, y los intenta fundir en este relato encuadernado. La primera es la vida en Gibraltar de Ian Fleming. escritor, crápula y espía británico de mitad del siglo veinte. La segunda una orgia medio forzada dizque tuvo lugar en una taberna gaditana cuando un puñado de alemanes de la palito palito guerra mundial escaparon del submarino más salidos que un alumno de fomento en su primer paso de ecuador y se pasaron por la piedra a todo el que estaba allí fuere macho, hembra o semoviente. La tercera es la historia de La petenera, puta fina de carne morena e inteligencia ladina, por cuyo estrecho de Gibraltar surcaron gobernadores y prebostes del lugar, sin percatarse (o sí) de su juego de agente doble o triple según agujeros a disposición.

Y con estos tres mimbres y la confianza en su verbo escribe Montero Glez El Carmin y la Sangre, y este es precisamente el problema a mi modo de ver, que Montero confía demasiado en su verbo (lo que no deja de tener lógica escribiendo tan cojonudamente bien como él). Pero con esto no basta. La historia crece deshilachada y descompensada (lo que sucede sin problema en otras novelas del autor) pero sin embargo, cuando se quieren unir los trozos al modo que hizo en Manteca Colorá, Sed de Champan o PolvoráNegra va y se le acaba el libro; así de sopetón y a tomar pol culo. Tanto se entretiene en los preliminares que, cuando va a consumar, le pilla el marido y todo debe quedar en un vulgar misionero apresurado cuando no en un gatillazo para olvidar. Las historias quedan descosidas, sin armazón que las sostenga, los nombres se agolpan sin identificar en esta orgía tabernaria en la que ya no se sabe quien es el que da y quien recibe.

No sé si quiere contar demasiadas cosas, si por lo que sea no le dio tiempo a cocer un poco más a los personajes secundarios o si se encandiló tanto en la historia de Fleming y la Petenera, figuras por otro lado apasionantes ambas, que no le quedó tiempo para más. La cosa es que en lugar de ir engarzando las cuentas que va anticipando como hizo con maestría con Mateo Morral; en este caso lo que empieza suelto, suelto queda. Se incorporan y salen personajes sin orden ni concierto y pega finalmente el evento de la taberna como bolsillo de plastón.

En fin que lo lamento. Todo genio escribe algún renglón torcido. Quede claro que el libro no es que sea malo, pero la narración solo se sostiene en la manera genial de contar del autor como algunas pelis solo se sostienen en el actor principal. Y es que los miembros de la prelatura personal de Montero Glez siempre le pedimos al maestro la excelencia. Pero que no que no pasa nada,” que ha sido un momentito solo de bajada y que no pasa nada” que decía el cantautor y que os tenéis que seguir leyendo a monterito como si fuera el catecismo ateo de nuestra religión de herejes. Sí o sí. Leed Polvora Negra, Sed de Champan, Manteca colorá, Cuando la noche obliga o sus cuentos de futbol; admirarle como le admiro yo. 

Disculpas y Amen.


PS-.
1-.Sus artículos políticos, como todo lo que enmierda la política, ya lo dejo al escrutinio y color de cada cual. Lo mismo me pasa con Vargas Llosa no soporto su liberalismo de silicona y sin embargo lo tengo en mi capillita de santos escritores justo al ladico de Montero Glez y Fernando Vallejo con los que tan poco tiene que ver.

2-.Ahora que me doy cuenta, los libros que menos me han gustado de Montero Glez, son los que tienen una “y” en medio. Pistola y Cuchillo; Talco y Bronce y este Carmín y la Sangre ¿es casualidad o un misterio por resolver?

Otras reseñas del autor:
          Cuando la Noche Obliga
          Polvora Negra

sábado, 19 de agosto de 2017

Cambrils


Tinc el cor de la meva infància
amagat pels teus carrers,
els meus primers petons
reflectits en el teu mar
i els meus poemes
encara rimen
amb les tardes adormides
desdel teu port.
Com no plorar avui
en la nit plena de sang
sense raó.





martes, 1 de agosto de 2017

El día de la independencia de Richard Ford. Opinión y Crítica

No comprendo esa manía general que dice que Frank Bascombe representa un retrato del modo de vida americano. No veo nada distinto en Haddam de lo que pueda suceder en Madrid o en Modoñedo. Cuando empiezas a leer El dia de la independencia de Richard Ford te viene inmediatamente a la cabeza el inquietante inicio de la Divina comedia de Dante Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai per una selva oscura ché la diritta via era smarrita.(A mitad del camino de la vida, yo me encontraba en una selva oscura, con la senda derecha ya perdida).Y de eso va el libro, de cuando Frank Bascombe con cuarenta y pico ve a un lado el camino recorrido, el camino de la existencia oscura y en el otro el reto de empezar su vida con los restos que quedan de sus sueños en un baño cruel de inmersión en la realidad.

Si os digo que El día de la independencia son solo cuatro días y nada menos que 600 páginas de la vida de un vendedor de casas este libro no se lo lee nadie. Si digo que es la continuidad de El periodista deportivo y el precedente de Acción de Gracias tampoco creo que gane muchos lectores más. Pero aun así creedme leéroslo. Aunque sigue siendo cierto que de eso va el libro.

En El periodista deportivo Frank me pareció un cretino insensible e insoportable, aquí sin embargo me he metido e identificado en el personaje totalmente lo que significa no tanto que Bascombe haya mejorado sino que, lo que es más lamentable, el que ha empeorado he sido yo. Como dicen algunos medicamentos se recomienda no leerlo en periodos carenciales premenopáusicos (masculinos o femeninos) o quizá sí, porque está bien que en lagunas ocasiones nos peguen un balonazo en la cara que nos salten todos los dientes para espabilarnos y centrarnos en quienes somos y donde estamos. Seguimos pensando en la vida como el juego en el que vamos logrando nuestros objetivos sin darnos cuenta de que “el modo como se nos escapan nuestras vidas es nuestra vida” (Pág. 13).

Hay que tener paciencia, mucha paciencia para leer a Ford. Cada movimiento representa cinco páginas de introspección. En muchos casos el marco es el que define el cuadro, pero ese marco, ese entorno está tan minuciosamente dibujado que requiere de una lectura pausada para que no nos perdamos nada y podamos ponernos en el lugar de Bascombe.

Ford nos dibuja una alegoría de la vida representada en la compra y venta de pisos, Ford nos enfrenta a la paternidad en carne viva, al recuerdo de los días esperanzados de los treinta y pico reconvertidos en la cotidianeidad de los cuarenta. En la dificultad de entendernos los unos a los otros cuando en una relación de pareja la mochila de las palabras ya dichas, pesa lo suficiente como para poder (o creer) intuir las palabras futuras. Nos describe la vida en pareja en el momento en el que follar es más bien la escusa para hablarnos. Hay veces que a Bascombe no se le entiende, pero creo que es porque tampoco se entiende él y nos quiere transmitir esa extrañeza de si mismo.

Los libros de Richard Ford están escritos para releerlos, para subrayarlos. No en una primera lectura donde nos vamos dejando llevar por sus pensamientos y su manera de ver el mundo que le rodea. Los libros de Ford requieren el reposo de esos lugares que vistamos una vez y a los que queremos regresar pasados los años para saborearlos lentamente de nuevo. Ahora mismo empezaría a leerme Acción Gracias el tercero de la trilogía, pero creo que no debe ser. Cuando leo estos libros me acuerdo de las pelis de Antes del amanecer y su secuelas y la extrañeza de leerlos fuera de edad así que refrenare mi instinto a la lectura compulsiva de un autor cuando me gusta.

El día de la independencia es un libro de cuarentismo y vista atrás. Bascombe ya no es el escritor que escribe para poder recordar cuando sea mayor cómo se siente (como hacia en el Periodista deportivo); ahora Bascombe escribe para poder olvidar. Lo que está en el papel ya no tiene que tenerlo presente, ya lo puede quitar de su disco duro, porque escrito está..Si El periodista deportivo era una reflexión sobre la intrascendencia reflejada en una profesión (la noticia deportiva de hoy ya no lo es mañana); en El día de la independencia es lo contrario ese momento de la vida cuando se quiere echar raíces, en teoría para siempre, representado en el oficio de agente inmobiliario, de la compra de la vivienda que nos verá jubilarnos.

Lo dicho leedlo, la traducción de Mariano Antolín Rato en Anagrama es sensacional, no sé si tanto por transcribir con exactitud de otro idioma (mi inglés no llega para valorar esto) como por lo bien escrito que está en español. A mi modo de ver mucho mejor que la del Periodista deportivo y por las diez páginas que me he leído del tercero, mil veces mejor que este.

Buen agosto compañeros!!

sábado, 29 de julio de 2017

Ser libre no es poder elegir

Los hombres tenemos una expectativa racional
de poder ratificarnos
para no tener que elegir constantemente.

Por eso esperamos un mañana como hoy,
(no sé si es esperar mucho)
a que la lavadora siga enchufada
a que el interruptor encienda la luz como ayer.

Vivir constantemente optando
es insoportable, cansado y destructivo.

Por eso me duele que haya gente
cada vez más gente
en estos días de funambulismo y circo
que cada mañana tenga que elegir
de dónde sacar hoy la leche para sus hijos,
qué eventualidad meterá (o no) en su bolsillo los dos euros para comer
elegir, vivir eligiendo
sin que puedan ratificar
                   la soldada de ayer,


sábado, 22 de julio de 2017

Canciones contadas: Peor que el olvido Quique Gonzalez


No sé quien me dijo que lo mejor para olvidar era cerrar las historias, que de las puertas entreabiertas quedaba por siempre la esperanza baldía o la culpa acechante; de haberlo sabido nunca lo habría intentado, aunque quizá de haberlo sabido tampoco lo hubiera empezado.
Cada madrugada en la soledad del estío, me sobraban motivos para llamarte; me sobraban sombras con las que lidiar, poemas por escribir, mentiras que contarte. ¿Por qué no? ¿Qué pierdes con intentarlo? No hubiera dudado quedarme contigo otra vez. Peor que el olvido fue frenar las ganas de verte otra vez, peor que el olvido fue volverte a ver.
¿Por qué ahora? Me dijiste al reencontrarnos. Quise decirte que me arañaban los primeros rayos de sol de cada domingo en tu ausencia, te dije que recordaba tus besos de sal, recordaba cuando escribía versos invisibles con mi dedo por tu espalda. Perdóname, comprende que llamarte no fue sino matar los bandidos que me partían en dos el alma de un navajazo al amanecer. ¿Por qué ahora? repetiste ¿Por qué te marchaste sin decirme nada?
Y no supe que decirte ¿Como explicarte que a veces la duda te empuja desde el alfeizar a la nada? ¿Cómo explicarte que tenía el corazón en la garganta y que tenía la niebla en mis ojos como un otoño al desaparecer? Te vi tan hermosa sin mí, que renuncié de nuevo a intentarlo, Tomamos tres cervezas y un sorbo de añoranza, nos cogimos todo el rato de la mano, lloramos dulce y nos dijimos adiós. Peor que el olvido fue frenar las ganas de verte otra vez, peor que el olvido fue volverte a ver.



miércoles, 12 de julio de 2017

Dátrebil de Pedro Andreu. Opinión y Crítica

Vivir es huir, los protagonistas de Datrebil huyen, a veces de sus perseguidores, pero muchas más de su pasado, siempre hacia sus sueños. El libro debiera llamarse La huida que es el envés de Libertad. Huimos de la rutina domesticada como hormigas a cambio de migajas, huimos buscando utopías para olvidar realidades, huimos de las partidas con cartas marcadas, huimos hacia y contra el sexo abierto en canal que sustituya al cómodo misionero. Vivir es libertad, pero una libertad condicional, vigilada férreamente por un juez corrupto que constantemente nos pisa los talones. Vivir es escaparse.

Datrebil es un libro de literatura y muerte, de violencia, de traficantes de almas porqué cuando morimos qué otra cosa queda dentro de nosotros sino los libros leídos, las palabras no escritas, los versos por publicar. Los personajes de Datrebil, tienen literatura en su interior, andan por el alfeizar de la vida, con vértigo, a veces con miedo, andan con el miedo a poner un pie en el vacío, pero también con la atracción irrefrenable de poderlo hacer.

Siempre huyen, Son personajes secuestrados que se escapan para follar y por follar. Sexo y muerte; libros y música, infancia y frustración; adulterio y amor; esperanza y renuncia. Natham Barr y Bartleby renunciando a escribir. Jan Vravusa tocando al saxo en Cannery Row, Socrates bebiendo un Don simón y recitando libros de memoria para no recordar, Puerto Jericó, Knockemstiff, Chinaski y su puta madre. Tokio Blues; Kafka en la orilla.


Creo sin embargo que a Pedro Andreu se le escapan las mujeres. Los personajes masculinos están tan profundamente bien contados que al leerlos piensas con ellos, como ellos; sin embargo las mujeres siempre están al otro lado del espejo. Como cuando te quedas en silencio tras follar y te preguntas ¿Qué estará ahora pensando? Personajes apasionantes como Agus, Jota, Daniela, Tara, hasta Nicoletta esconden más de lo que muestran. De ellos sabemos todo, de ellas a penas nada. Daniela quiere huir; Agus quiere huir, Jota y Tara piden a sus captores un rato de libertad para follar, digo para vivir. Alicia huye por la ventana. Pero me faltan muchos trozos de sus vidas entre medio, me pregunto demasiadas cosas sobre ellas que hace que me despiste buscando demasiados porqués.

Andreu escribe siempre poesía (más aun cuando escribe novela) y a veces lo lírico se apodera de lo narrativo, pero que más da si está tan cojonudamente bien escrito. Qué difícil me parece (d)escribir tan bien (también) una secuencia de sexo salvaje sin caer en lo vulgar y al mismo tiempo tan arrebatadoramente sugerente y excitante. Es cierto que en muchos casos el libro se dispersa o más bien se desboca; hay páginas en las que se descompensa porque se nota que el autor se gusta y se encandila en imágenes sugerentes de las que no puede salir, pero merece la pena.

Hay mucha música y mucha literatura; mucha metaliteratura. Mucho detective salvaje en busca de autor, mucha referencia. Los personajes leen y escuchan, los capítulos tienen banda sonora. Salem y Bolaño; Amy y Nirvana; pero también Auster, Garcia Marquez y Carver, entreverados con páginas de sucesos y normalidad. Poetas nuevos, cine negro, series americanas de televisión. Tarantino y Chadler de la mano. Y todo ello engarzado sin estridencias en la trama vertiginosa de la historia que se cuenta.

En fin, no sé si Datrebil es un libro dentro de otro libro, un espejo roto, recortes de prensa, quizás un road movie, quizás esa pesadilla mezclada con sexo que te hace despertar sudoroso en una noche de verano, no sé si es una historia de amor o de desamor o un cuento de miedo; porno gore o poesía de tweet. Solo sé que con sus espirales y su belleza; su violencia y sus agujeros negros me ha tenido atrapado de principio a fin y a mi al menos eso me compensa los catorce euros invertidos.

******

Me sigue pareciendo increible que ponga una reseña de un libro y el autor se moleste en contestarme. Ya, ya sé que es parte del nuevo juego, pero que quereis que os diga a mi me gusta y me asombra a partes iguales. Todavía soy un carca cibernético.

https://twitter.com/pedroandreupoet/status/885090186174050305





PS_:
Puedes leer mi opinión al Secadero de Iguanas del mismo autor en este blog.
También mi opinión a su poesía en el blog de mi primo 
Y de paso os leeis los poemas de mi primo que está el hombre envidiosucho!!
 .
 .

jueves, 22 de junio de 2017

Aquilino martín se apodera del blog del chicodelaconsuelo

Hola buenas tardes
soy Aquilino Martín, poeta, empleado de banca, amante del bitter kas y los boquerones en vinagre
me cuelo en este blog porque el mendrugo del de la consuelo se ha dejado la constraseña puesta y así aprovecho para lanzar alaracas acratas neoliberales en este blog de derechones ateos y progretas meapilas:

Me preguntaban ayer cómo es posible que la clase mediocre liberaloide siga votando a las derechas peperianas a pesar de la politica de privilegios y corruptelas, lanzo mi teoría:

"A quien tiene 10 y le quitan en impuestos 5 le jode que quien tiene 100 solo pague 1
pero le da mucho más miedo que le puedan quitar los 10 que tiene 
bajo el argumento de quererselo dar a quien tiene 2"

Hala consuelianos reventadle el blog con comentarios incendiarios,
trolearle su blog lleno de posts llororsos de cuarentón desfondado.
Si queréis seguime escribo de vez en cuando en el blog de su primo.

Abajo el chico de la consuelo!!


martes, 20 de junio de 2017

Dos canciones de amor gastado

"A mitad del camino de la vida,
yo me encontraba en una selva oscura,
con la senda derecha ya perdida."
Dante
Divina Comedia.

Entonces, solo entonces,
cuando vivíamos de amores fracasados,
de recuerdos vivos,
de oportunidades perdidas;
de vidas que hubieran podido ser distintas
si hubiéramos optado por la cruz en lugar de la cara.
si hubiéramos cogido el camino de la izquierda,
si nos hubiéramos quedado una hora más en el bar
si me hubiera saltado los miedos
y las vergüenzas
para hablar contigo
como esperabas.
Si hubiera sido así,
hoy no me estaría
arrepentido de mis nostalgias.

PS-. Os debo dos cuentos con estas canciones grandiiiismas
de Ariel Rot y Quique Gonzalez
recordadmelo






sábado, 10 de junio de 2017

Cuatro canciones

Hace un mundo que no cuelgo música
Hoy me he reencontrado con
James Asher
con las canciones dulces,
con los recuerdos con sabor a salitre
con la revolución pendiente.








viernes, 9 de junio de 2017

Un libro por semana en este diecisiete.


 
Voy a libro por semana en este año diecisiete. Curiosamente mucha política. Novela política como la de Isaac Rosa, ensayo político como el de Jimenez Lossantos, memorias políticas como las sensacionales de Miguel Maura que va camino de convertirse en mi libro del año. Me meto en un libro y cuando ya voy de tirón aparezco por la biblioteca e intercalo otro. Hiperactividad lectora podría llamarle. Así me pasó con Seda. Baricco no escribe un libro sino que dibuja una imagen rara y sugerente. Solo una. Una fotografía, el cuarto en semioscuridad de Mr Gwyn, la mirada de la chica en Seda. Escribe sensorial. Sin embargo se me queda corto, se ralentiza de manera innecesaria. Y la historia siempre es subsidiaria de la imagen. Las dos transiciones del siglo pasado, la de la republica del 31 y la del 75 me han ocupado más que preocupado. De la republica me gusta el primer periodo en el que todavía nadaban en ilusiones de nuevos tiempos y podía convivir no sin apuros Niceto con Azaña; Maura con Largo. Luego todo se llenó de niebla. Me gustó mucho leer a Josep Pla. del que poco y gris sabía. Me lo recomendó Lorenzo Silva en el Twitter en uno de esos hilos hablando de libros. Yo le recomendé Así cayó Alfonso XIII y el me recomendó El advenimiento de la república. No creo que me lea su último de la guerra civil  o por lo menos no ahora. Si me hubierais preguntado hace unos años si me gustaba Cercas, lo más probable es que os hubiera contestado que no y habría metido la pata porque libro suyo que me leo, libro que me gusta Las leyes de la Frontera es un pedazo de libro sobre el vaquilla y Anatomía de un instante me ha encantado. No cuenta nada nuevo del 23F pero lo ordena y lo novela al buen estilo de Carriere cuyo Reino me acompaña en la mesilla desde hace meses sin empezarlo. También me gustaría contaros que me he reconciliado con Juan Manuel de Prada. Mirlo blanco Cisne negro es un libro sobre metaliteratura, no os imaginéis a vila matas o a Bolaño; más bien a un escritor peleándose con su sombra. De Prada en lugar de contar su vida por etapas, las hace coetáneas y su parte mediática se levanta en armas contra su parte interior o viceversa. Sigue untososo y redicho pero aquí refrena sus metáforas y porqué no, después de tanto vocabulario plano de autor de best seller se agradece un poco de autor de diccionario. Me gustó. No voy a contaros lo de Sepulveda, ya  sabéis de mi fanatismo. Nombre de torero me gustó menos y Sin noticias del sur mucho. Siguiendo con mis vicios y pasiones, me he leído varios no tanto de Castilla del Pino sino sobre Castilla del Pino, sobre su vida. Impresionante la recopilación de textos de escritores, médicos y artistas por su 80 cumpleaños. Ya hemos hablado sobre Patria de Aramburu como un libro de ganadores que me gustó tirando a poco. Sigo con mi afición por los libros de la editorial Frida. El otro día andaba por la casa del libro y no os mentiré que me ilusionó ver a una cuadrilla de adolescentas y adolescente comentando y recomendándose distintos libros de poesía de esta editorial. No me gustan todos: @defreds por ejemplo me parece un facilón. @srtabebi es irregular pero tiene su encanto. Marwan me gusta salvó cuando hace apostolado político que es un coñazo. Pero entre todos me quedo,sin ninguna duda, con Pedro Andreu . Ahora ha escrito novela nueva que tengo ya en mi lista de deseos. En mi objetivo de repasarme  los premios nacionales de narrativa me he leido a Fernandez Cubas que está bien pero tampoco para tanto como me la habían puesto. Es que habiéndome leído todos los cuentos de Sepúlveda esta señora, sin ser mala, me ha sabido a poco. He descubierto a Nardone que es de la escuela de Watzlawick, constructivistas de Palo Alto; me ha gustado esa visión del autoengaño útil. Se le podría llamar libro de autoayuda si no fuera porque ya casi todo se cataloga como autoayuda. Y sobre la mesa dos libros de los grandes ambos en la pagina cien: Tres tristes tigres de Cabrera Infante  y El día de la independencia de Ford. Tenía razón Molinos en que cuando uno cae en el desfondamiento cuarentón se identifica con Bascombe y hasta se le pilla cariño. Pues nada, este es el desorden lector apabullante en el que vivo. Ah y miraros Sully de Clint Eastwood. !Qué bien lo hace Tom Hanks cuando le dirigen bien!

martes, 23 de mayo de 2017

¿Para qué sirve una foto en el blog?


A veces tengo que escribir y una extraña sensación se me come. Ya no es la frescura de los primeros post cuando el blog se tomaba como un verdadero diario y comprendías que de cada diez entradas solo una estaría bien escrita; y además era lógico y además daba igual. 
Ahora se te ocurren mil ideas, pero las dejas anotadas en un cuaderno para cuando tengas tiempo y así intentar redactar el post graciosillo y brillante de aplausos mil. Pero un día deja paso al siguiente y uno por cansancio y otro por desidia los apuntes se van desgastando y la gran idea se queda en espuma. Y claro, ves moririse el blog, boqueando, demandando atención, pidiendo a gritos tres lineas para no desfallecer por inanición. Y te da pena.
Piensas en hacer el post del viaje a Badajoz de hace un par de semanas y de cuando mi señora en lugar de meterse en la recepción se metió despistada en el bingo de al lado pidiendo las llaves de la habitación. Y piensas que novelandolo un poco y recurriendo a alguna anecdota similar anterior pudiera quedar majico...como cuando hace años a las seis de la mañana y con un carro de niño en lugar de hacer la fila para la farmacia, se confundió y eligió la cola del afterhour de al lado; con el consiguiente cachondeo de los colegas de la cresta del bareto.
Tampoco estaría mal uno de esos capitulos de viajes, recomendando los restaurantes en los que estuvimos. (Bueno recomendación de varias estrellas para el Casa Damian en la plaza de Portugal. Sitio modesto y Sensacional!!)  o la impresionante Libreria Universitas.
Después ya que estabamos por Extremadura pa Lisboa que nos fuimos. Y con nuestro tradicional y atipico modo de viajar de no mirar nada de nada de a dónde vamos. Podría escribir uno de esos post de "3 dias en Lisboa para gente que no se prepara el viaje". Y que con Venecia tanto exito logró.
Pero en fin, como la vagancia se me apodera, lo laboral me embadurna las ideas y el cuarentismo se me come por los pies. Pillo un par de fotos de las que hice, las pongo al principio y al final y dejo lo de escribir un post para otro rato. 
Quizá para eso sirvan las fotos en un blog ¿no?.  Anda!! pero si ya he escrito el post sin darme cuenta.


jueves, 4 de mayo de 2017

El antidoto contra los anuncios de Securitas Direct

Se largaba el otro dia la afamada Molinos una diatriba sangrienta en forma de post contra los anuncios "jode mañanas" de Securitas Direct. Y tenía razón, porque las mañanas son ese momento de desayuno pocholín que todos desarrollamos en nuestra amplia cocina tipo serie de miliquito donde confluye el amor matuitino y familiar, el silencio y la concordia de un nuevo dia que empieza.
 turururu!!

En mi rellano confluimos mi cuñada y un servidor (cada uno en su casa) y hay dias que rezamos para que ningún vecino atemorizado le haya dado por llamar a la fiscalia de menores para retirarnos la custodia de nuestros respectivos herederos. A eso de las ocho y media llueven las hostias, insultos, vejaciones a la infancia, ya has dado tres alaridos del tipo "no llegamos joderrrr o te pones los calcetines de una p.vez o te vas al cole descalzo" y lindezas semejantes propias de personas comedidas como el que firma y la contraparte. Cada uno tenemos nuestro método: mi cuñada es más partidaria de la agresión verbal a sus hijas y yo mucho más del capón de refilon collejero a los mios como metodo para fomentar el arranque. Hay que decir que nuestros respectivos conyuges (y hermanos entre si) ya hace unas horas que han abandonado el hogar familiar, ellos dicen que para lograr las habichuelas que nos alimentan, nosotros mantenemos que como huida para eludir sus deberes paternofiliales matutinos.

Pues ya estás en el coche, pones la radio dispuesto a emprender la competición esquivalentos,  mecaguenelputotranvia, mesaltoestesemaforoquepilloelsiguiente, peroquecojoneshaceelpolicialocal...  Y qué os voy a decir, en ese cuarto de hora se agradece que la gente cuente chorradas en la radio que te distraiga. No quiero tertulias,nada de Trump salvo que hablen de Melania y justo cuando Mar Amate y Javi Nieves están contando la chorradica  graciosa que le ha pasado a un chino mandarín, justo entonces, aparece la tontalosgüebos de la fulana a la que llama su madre porque se ha encontrado la casa abierta y se va a coger treinta dias de baja y todo por no tener la alarma Securitas Direct.

He llegado al odio tan radical contra Securitas Direct que he tenido que buscar una solución. Y la solución ha sido... !!seleccionar el contra anuncio!!. Es decir un anuncio que me haga de antidoto contra los agoreros cenizos de las alarmitas. Donde fluya el amor y la merenguez a raudales. Ya sé que a partir de este momento mi prestigio ganado por sesudos e intensos post sobre la esencia de la vida y reseñas de libros descatalogados va a hundirse indefectiblemente, porque el anuncio seleccionado es:
el de Gotas de Brillo de Johnson&Johnson. siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ese ese

Con gotas de brillo, te diviertes en el baño
burbujas pajaritos te miran al pasar
Oh princesa que pelo mas bonito tienes
Sales a jugar y tu pelo brilla más.

Escuchadme, mano de santo, que a la abuela le han robado la pensión... tu a voz en grito te cantas: "burbujas pajaritos te miran al pasar... Que además el ladrón le ha quitado el marco de plata de su difunto marido pues animas a los chicos...gotas de brillo te diviertes en el baño. Y así hasta desactivar la maldad innata que subyace en los securitas de las narices.

Probadlo os pongo el anuncio. Infalible: Lo tengo también en portugués que da pinta como mas de bossa latina.

Español
 
Brasileño


Tal es mi admiracion y agradecimiento que me he dedicado a saber quienes eran los creativos y de donde venía dicha canción. La musica parece ser que la ha adaptado una empresa que se llama Konga y proviene de una canción llamada Kitty del año 79 creada y cantada por Smash and Grab que los conoceran en su casa a la hora de cenar. Pero bueno, luego ha sido una canción muy versionada porque la MTV o alguna de estas cadenas que en mi casa están detras del DKISS (es decir el finis terrae de la tele) la adoptó como sintonia de cabecera para sus anuncios, pasó a llamarse Mickie, la bailaba una tal Toni Basil que debió ser la sensación ochentera del momento.
Tras bailarla millones de animadoras de baloncesto serie americana universitaria pufffffffff ( un ejemplo ) luego saltó el charco y se ha hecho una versión made in spain hace no mucho, que es el antecedente directo  del anuncio. El grupo se llama Sweet california que a mi me suena a esos grupos de chicas Disney Chanel que al principio van modositas super monas y que casi sientes pecado al (ad) mirar su tierna adolescencia (como hanna montana) y que luego se convierten en unas despendoladas Mileys Cyrus que ya no dejan ni el placer de la tentación y la insinuación. La versión y el video me gustan así que os lo pongo.



Venga animo todos a cantar Burbujas pajaritos te miran al pasar. Lilili!!
Animo y muerte a los anuncios de securitas Direct entre todos lo lograremos,.

sábado, 15 de abril de 2017

Endecasilabos en un tuit

Tu me llamas amor yo cojo un taxi
Si tu me dices ven lo dejo todo
Te doy una cancion de madrugada
endecasilabos de cinco besos
y un tuit.

viernes, 31 de marzo de 2017

Cuando llega la bajamar

Vivo en tiempos de extrañeza, de horas atrasadas y sed de blog. Miro lo que me rodea con ojos de niño chico, con la estupefacción primera que pinta nuestra adolescencia ante lo que no entendemos y que seguiremos sin entender cuando crezcamos y descubramos que simplemente no tenía sentido. 
Quisiera escribir de mil temas y de ninguno. Miro a la izquierda de lo que leo y a la derecha de lo que trabajo buscando inspiración. Miro el espacio casposo que me rodea y sus partidas de trileros con cartas marcadas, escucho millones de palabras huecas retroiluminadas, efectistas que solo contribuyen a hacer aparente lo evidente. O sea nada. 
Me gustaría tener un algoritmo que me intuyera con acierto como las daily mix del spotify, y que me dictara lo que corresponda cuando las musas sean solo una parada del metro naranja. Y es que este noviembre ha sido demasiado largo. 
En muchas de estas tardes en las que la tibieza se hace princesa durante el interregno entre el invierno y el soponcio, me recreo pensando que esto de escribir solo hace lindero con la pedantería y el solipsismo, tan solo eso; y dejo de atribuirle poderes esotéricos ni vocaciones libertadoras que no tiene. 
Y es que escribir en voz alta es tan solo la forma contemporánea de demandar besos como cuando entrabas en el bar a enrollarte con quien fuera tan solo para saberte o cuando ahora de mayor, vendes tus horas a cuarto y mitad para pagar el coche que te lleva al trabajo. 
Miro la bajamar de estos días sentado en el malecón, imaginando igual que Ismael la parte acuática del mundo. Tanto la he repudiado que temo el tiempo en que la añore: ese tiempo en el que me pare ante tiendas de ataúdes soñando con cruzadas en países lejanos, ese tiempo en el que ande tan cabreado con el mundo que pisotee el bombin de adlateres que gastan su decencia en Fuerteventura en los yates de especuladores, proxenetas y vendedores de armas. 
No veáis en estas líneas banderas blancas, tan solo cansancio. No veáis barcos hundidos tan solo sobrevivientes ilusionados con quemar los pecios de la nave vieja para hacer sardinas en islas desiertas.
Voy a coger aire, gritar fuerte, callar mas rato para que me deje el tiempo bastante para seguir escribiendo.

jueves, 16 de marzo de 2017

Luis Sepulveda. Opinión, admiración y banderas rotas

Luis Sepulveda ha conseguido escribir un libro solo. Sus cuentos, todos sus cuentos, se unen y se refieren, dictan el mismo argumento siempre, están hechos con los mismos mimbres. Luis Sepúlveda escribe del sur, el sur de los que siempre pierden las guerras y ganan las razones, el sur de las banderas rotas.
Consigue sin quererlo que sus paisajes se parezcan a sus novelas, a sus cuentos, a su poesía disfrazada de prosa. Porque esa sombra de lo que fuimos, de lo que quisimos, por lo que luchamos y perdimos, esa sombra digo, va uniendo las aventuras y los desencuentros, las noticias del sur y los diarios sentimentales, los viejos y los perros que siempre salen en sus novelas, el amor de trinchera.
Y la memoria, siempre la memoria, la de Verónica que se diluye en el dolor y en la tortura para no tener que llorar más fuerte. La memoria del abuelo en tierra de fuego. La memoria histórica que no es sino la desmemoria como tributo a pagar por la paz. Porque en última instancia todos cambiamos nuestros nombres a lo largo de nuestra vida aunque en el dni siga poniendo el mismo. Quizás todos terminemos exiliándonos en la patria de nuestros recuerdos.
Sepúlveda escribe de trenes en su último viaje, de la ilusión de poner en marcha viejas locomotoras. Los trenes como rebelión contra los invasores, como argumento para revivir en medio del desierto, como escapatoria cuando los generales rompen sus espejos; el tren del niño que prefiere siempre ponerse del lado del ladrón que del policía, es decir, del guerrillero antes que del imperio en la simbología mítica de nuestro chileno alemán, de nuestro asturiano patagón..
Sepulveda escribe de amor en la batalla, ding dong ding y escribe de Ahab aunque parezca que hable de Moby Dick y sus ballenas. Porque también la izquierda anda sobrada de generales, de locos que embarcan a sus pueblos en viajes temerarios hacia utopías vestidas de uniforme aunque sea de rojo.
He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas que cantaba mi paisano Labordeta para reivindicar la honradez de los perdedores. Quiere contar historias de héroes cotidianos, los niños que ya no salen en la foto de las favelas, delincuentes que pierden su nombre en el mundo del fin del mundo, donde es más importante una historia bien contada que una historia verdadera, donde no se pregunta porque se han olvidado casi todas las respuestas.
Me he leído de trago otros cinco libros del chileno y ando resacoso; con esa dulce resaca adúltera de las noches eventuales e imposibles. Realismo mágico contemporáneo, beber Jack Daniels, leer a León Felipe, perder guerras. Todos los exilios duran demasiado y todas sus novelas se me hacen demasiado cortas, porque querría nunca dejar de leerlas.
Desencuentros, La lampara de Aladino, Ultimas noticias del sur, Historias de aquí y de alla, Nombre de torero. Algunas me han gustado más que otras, algunas mucho, algunas sobran, pero en mi recuerdo todas han perdido sus fronteras porque se me aparecen como un libro solo, único, maravilloso y genial.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Un libro de Sepúlveda y 7 fotos de marzo

Siete fotos
un frio atardecer de marzo
dos comidas de chapeau
mil doscientos besos
algún amor
mañanas de golportero en la playa
y un libro de Sepulveda
don Luis,
que escribe
como me gustaría escribir a mí
cuando sea mayor.

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sábado, 25 de febrero de 2017

El cardiologo, mi mujer y otras cosas de ... Un episodio de lanueradelaconsuelo

Hay cosas que son de primero de matrimonio y si no las tienes claras suspendes y te devuelven a corrales echando leches. No hablo de temas como “ayer vi a mi ex y me saludo muy efusivamente, creo que se ha divorciado”. Tampoco hablo de “ayer tuve que ir con unos clientes al puti pero tranquila que yo me quede en la barra echando unas cervezas hasta que bajaron” estoy hablando de cosas serías de verdad, muy serias como “nunca vayas al cardiologo acompañado de tu mujer” ¿he dicho nunca? Lo correcto sería decir jamás de los jamases.
Ya sabéis adorados lectores que de tanto en tanto caigo en ataques asfixiantes de hipocondría: recordareis aquel momento en el que me notaba desigual y no paré hasta lograr que mi amigo, el doctor F ahuyentara mis fantasmas con un tacto corporal callejero y una comprobación radiologica para la (des)verificación de mi desigualdad.
Pues eso fue una broma comparado con mi dolencia actual y es que de un tipo a esta parte tengo “opresión”, como lo oís opresión total. No, no son taquicardias, ni ventosidades mal canalizadas; no son pinchazos ni arcadas sino la sensación de que ni los pulmones ni el corazón me caben en la caja torácica, como lo leéis, a ver si me consigo explicar, es como si lo que está dentro de las costillas pujara por salirse fuera. Ya sé que es raro, pero desde hace un par de meses siento opresión y yo la siento y ya está. Tengo opresión.
Mis hipocondrias siempre tienen su recorrido. Fase de detección y verificación caracterizada por hacer preguntas indirectas a lo Gila a mi equipo médico habitual. Oye F, si yo te preguntara qué sucede si tienes opresión ¿tu que me dirías? que eres gilipollas y que no te pongas como un cerdo comiendo y se te pasará. Vaya mierda de médico eres tu. La segunda fase es la de masticación y regurgitación de la enfermedad caracterizada por un estado mohino y alicaido. ¿Qué te pasa ahooooora? Nada, nada ya te enteraras en unos meses cuando me lo diagnostiquen. Pero chico estás tonto ¿Qué te pasa?  ¿Has hablado con F? Sí y me ha dicho que no coma, yo creo que me oculta algo. Te habrá dicho que no te pongas como un cerdo de comer, no que no comas. Exacto ¿Cómo lo sabes? ¿Habéis hablado? Seguro que habeis hablado ¿qué te ha dicho que tengo?¿Es grave? Anda quita la ropa del tendedor antes de que llueva y se te quitarán todos los males. Mejor me siento que tengo opresión ¿Qué tienes qué?...Opresión.
Tercero acudir a la consuelo. Mama nadie me hace caso, pero tengo opresión. ¿Qué tienes qué? (la consuelo es tremenda por definición). Madre mia, la hermana de la tia X se sentía rara el mes pasado y anteayer la enterraron. Mamaaaaa que yo no me siento raro, solo tengo opresión. Es que comes una barbaridad, te tendrías que moderar. Hoy comete las judias con oreja y chorizo que te he hecho, pero a partir de mañana dieta. Y llama a tu amigo P, el cardiólogo, y que te haga unas pruebas. Pero el Dr F me ha dicho que no es nada. Qué se sabrá F si no es especialista, tu vete al cardiologo que la vecina del segundo no quería ir y ahora le han tenido que poner un marcapasos. Te echo un para de cazos más de judías ¿verdad?, no se van a quedar en la perola para tirarlas.
Y aquí entra en juego mi variado elenco de amigos médicos. Sostiene Viveiro con maldad que esa es una de las causas de mis hipocondrías que tendrían que quitarme la tarjeta del seguro privado y mandarme a la mierda mis amigos médicos cada vez que les llamo. Pero ellos me quieren y además me valgo de triquiñuelas como invitarlos a cenar para sonsacarles información de mis males. Esta noche he quedado con F y con P para cenar que hace mucho que no los veo. ¿Pero tu te crees que soy tonta? has quedado con ellos por la chorrada de la opresión. Y te vas a poner como un cerdo de comer jabalí y corzo y albóndigas de ciervo y claro luego les dirás que tienes opresión.
Día siguiente: me ha dicho P que si me voy a quedar más tranquilo que me pase por la consulta un día y me hace pruebas de la opresión. Que paciencia tengo que tener contigo ponte a escribir en el blog y deja de mirarte, desde que no escribes creo que estás mas lelo todavía. ¿Pero si antes me decías que el blog era lo que me volvía lelo? Anda sube la compra del coche y no me contestes. Otra vez me noto la opresión me voy a sentar; si sigo así el mes que viene llamo a P, Que te voy a aguantar un mes más no te lo crees ni tu. Ahora mismo le pongo un guasap. Que ya te vale que tenga que llamar yo a tu amigo como si fuera tu madre. Mira, me dice que vayas mañana a las diez cuando termine, lo malo es que no te puedo acompañar porque tengo patinaje. Tranquila que ya voy yo solo y caerá sobre tu conciencia si me da la opresión conduciendo. Pero si llevas dos meses con la opresión que tontada te va a pasar mañana.


Y allí que me marché solico a un hospital de estos de nuevo cuño con arquitectura new age y jóvenes recepcionistas que hacen revivir a los muertos. Me preguntó mi edad, mi domicilio (ya, ya sé que se lo pregunta a todos, pero a mi me hizo ilusión) y todo iba bien hasta que preguntó la causa de mi visita. La opresión señorita, la opresión. Vd es el amigo del Dr verdad? Y dejó escapar una sonrisilla cómplice que yo atribuí a mi seducción y sospecho que ella a la chanza que generan los locos de atar. Espere en la sala que el doctor lleva un poco de retraso.
Esperé un cuarto de ahora. Yo inmiscuido en si me pincharía o no; tacto rectal no creo que me hiciera eso solo se lo hacen a Viveiro para su mancillada próstata. Cuando sutilmente sentí una visita femenina que se sentaba a mi lado. Ya está, la recepcionista que viene a darme conversación, pensé. Cariñó hacia mucho frio y paso del patinaje no me voy a perder el espectáculo. La nuera de la consuelo con su inigualable sonrisa malebola argggg !!
Sale el doctor, besa a mi mujer, pasa, pasa ahora estoy contigo que tengo que salir un segundo. Dentro me esperaba una amable enfermera con rasgos mexicanos y hechuras de la asistenta de la Srta scarlata, es Vd amiguito del doctor, desnudese de la cintura para arriba no mas, mijo. Oiga oiga que soy un hombre felizmente casado, que solo vengo por una leve opresión. Sra puede pasar, no se quede fuera, al doctor no le molesta que entren los familiares y menos ustedes. Enseguida vi que entre las dos nació una inmediata complicidad propia del sexo femenino. Y mientras expresaba mis protestas me di cuenta que la descendiente de Pancho Villa blandía en su mano derecha un juego de electrodos de todos los colores y en la derecha una cuchilla de afeitar con la aquiescencia sonriente de mi esposa. No os voy a mentir que en ese momento sentí una inconfesable simpatía por el indeseable de Donald Trump pero dada la imposibilidad de construir muros entre la chamaquita y un servidor tuve que sucumbir.
Uy cuanto pelito, tendré que rasurarle. ¿Qué tiene que qué? que yo solo vengo por una opresión oigame mija. Dije adoptando su jerigonza buscando en balde su complicidad. Pero adonde va oiga. Que luego me salen los pelos como escarpias y me pego un mes rascandome como los monos del zoo. Si no se agarran loscables no sirve de nada la pruebecita del esfuerso. Siga, siga con lo que me gustaban a mi los hombres sin pelo  y acabar con este gorila, dijo mi mujer. Todavía estas a tiempo guapa. No me tientes.
Que divertidas son sus conversaciones merese la pena haberme quedado para ayudar al doctor. Vaya, ahora la abuelita de Paulina Rubio se cree que esta en una telenovela, será posible. Pongase esta redecilla ñor. ¿redecilla en la cabeza? jajaja noooo en el cuerpo como si fuera una camiseta. Oigame que vengo por una opresión o-pre-sion y para eso no hace falta vestirse de drac queen. Jajaja que grasioso es el sr esto es para que no se muevan los cablesitos cuando corra- ¿correr? ¿A dónde?
En esto entra P, y se une a las risas de la mexicana y de mi mujer que no les cabía un pan en la boca y ya obraba movil en riste dispuesta a inmortalizar el momento Oye tu en qué equipo estás matasanos. Dele la barriguita a la Sra para que le haga una fotito frontal bien echa. Estaba claro se habían conchabado los tres contra mi. Súbete a la cinta que le doy marcha. Aquello empezaba a correr, yo con los cables y vestido como jorge javier en una despedida de soltero, aquello corria más. Los tres partidos de risa. Corría mucho más. Estas bien??? de puta madre no te jode, venga un minuto más.
Bueno ha salido bien. Y la opresión de qué es?? pues ni idea pero del corazón no. Y en esto que mi mujer saca a traición del bolso mis últimos informes médicos del trabajo, anda échales un ojo que tu amigo no te los quería enseñar. Pero tio, tienes el colesterol fatal, claro te pones como un cerdo de comer. Te voy a recetar una pastilla y te la tomas todos los dias.¿pero eso que tiene que ver con la opresión? Nada, la opresión son chorradas tuyas, pero esto del colesterol si que es importante. No se si veiais a Rodríguez de la Fuente y las hienas, pues la sonrisa de victoria de mi mujer se parecía mucho a ellas.
Inmediatamente llamó a mi madre que le detalló todas las personas que se habían muerto el último mes por  el colesterol, llamó a mi suegra, a mi cuñada y le mandó mi foto y creo que contrato una cuña en la radio para anunciarlo porque llevo tres dias dando explicaciones a todo el mundo de mi visita al cardiologo. Si vale, soy un pardillo es de primero de matrimonio no vayas nuca con tu mujer al medico NUNCA ¿pero qué hubierais hecho vosotros si hubierais tenido una opresión?

miércoles, 22 de febrero de 2017

El nuevo invento de blogger: La entrada destacada

Ahora que estoy en una pertinaz sequía creativa que hace que a este blog solo se acerquen hipocondriacos buscando explicaciones a los moluscos contagiosos en aquel famoso post (casi 100 comentarios), ahora que recuerdo con envidia aquellos tiempos de anonimato, felicidad y bloguerío sin sosten; ahora que tan solo me recreo releyendo viejos post aderezados por aquellos/as comentaristas historicos e histrionicos del molinismo preconstitucional ... pues justo antes de tomar decisión de darle cerrojazo al blog acogotado por la puta desidia, el señor blogger ha decidido lanzarme el flotador que salve a este ciberespacio del naufragio total. 

Os lo explico: en lugar de tener que darle al sesamen que azotea mi serrano cuerpo para entreteneros, resulta que ahora puedo rescatar como si fuera una reposición de verano azul los post viejos y pegarlos con una chorradica (llamese gadget) que han sacado con el nombre de "entrada destacada" y que puedes poner en el lateral cual posit en la nevera diciendo que falta nesquik. Así puedo pegar un post viejo de los junimuners, pego otro de la nuera de la consuelo y su milipimmer, otro de viveiro en su etapa juvenil prepodemita y tal y tal que diría sanjesusgil. O sin ir más lejos el afamado de mi excursión campestre que acabo de poner hoy.

Esta muy bien porque así puedes también leer comentarios de blogueros históricos: La doctora anchoa, No, anonima marta, Diva antes de que se la comiera la dtra di, Juanjo en romano, Mara, Anijol hablando de garci, 112 y familia... en fin que te entretienes repasando cosicas viejas y es como ver a Adamo cantando y mis manos en tu cintura en cachitos de cromo y hierro... todo te parece viejuno pero enternecedor a la vez.

No tiene mucha ciencia os meteis en administración en la parte de Diseño y en la lista de gadgets recomendados nada más empezar vereis el de entrada destacada, le cambiais el nombre y poneis algo tierno y evocador como "Yo también tenía un blog divertido antes de escribir post coñazos de libros" y cada semanica ponemos el post viejo que más nos guste.

Ya sé que el juguetico os gustará y alguno/a lo pondreis también en vuestras bitacoras... en fin no me deis las gracias ya sabeis que con mi estilismo y mi inteligencia me podría haber convertido en un influencer, pero el alcohol y el abuso del frenadol me ha llevado al ser patetico que soy.

Besicos a puñaos hermanos.

lunes, 13 de febrero de 2017

El vano ayer de Isaac Rosa Opinión Gracita Morales o las torturas.

Creo que lo que mas le jode a Isaac Rosa es que para mucha gente el franquismo de los años 60 siga siendo Gracita Morales, las narraciones impostadas del No-Do y las victorias “amañadas” del Madrid. Un franquismo campechano y costumbrista; seiscientos, periquito y suegra; una tele, la nuestra, con dos canales y una mentalidad; el domingo a misa, el sabado casquete y luego la querida con un pisito en zona residencial.

“El vano ayer” es un libro que me ha gustado. Ganó el Romulo Gallegos que es uno de los pocos premios en los que confío. Este premio venezolano tiene en la actualidad la rémora que tiene todo lo bolivariano, es decir, que se entiende embadurnado de política de chandal. Y ciertamente es un libro militante, pero no por ello malo. Estaría en la linea de Gopegui, a mi modo de ver mejor que ella, es decir de hacer política desde la descripción de lo cotidiano.

Entonces, si decimos que el libro va sobre el tardofranquismo y que el escritor es indisimuladamente militante, (de hecho escribe en el diario.es) los que habitamos más a la diestra que a la siniestra deberíamos de ponerle el RIP en la página tres sin ir más lejos, pero no es así. Es un buen libro.

El libro va de metaliteratura. No se horripilen, ya saben mi animadversión hacia Vila-matas y el bolañismo campante. Es metaliteratura pero no empalagosa ni intensa. El autor nos habla del proceso creativo de la propia novela, de cómo se va gestando la viviencia de dos personajes que sirven de conductores (o de excusa) para lo que nos quiere contar.

Empieza en la anécdota, porque quizá sobre ello también vaya la novela. ¿Recordais la broma de Kundera? (si no la habéis leído ya tardáis) pues Rosa nos mete en un acontecimiento superfluo como una carga policial, una revuelta estudiantil y los datos difusos de dos personajes un profesor y un alumno que se encuentran quien sabe si por azar allí. A partir de este hecho el escritor, que nos habla con voz cruzada de autor y personaje, empieza a investigar, a suponer, o quizás a inventarse la vida de los dos.

En un principio se nos podría venir a la cabeza el salamino Cercas, pero a nada que seguís leyendo os dais cuenta de que no tiene nada que ver. Aquí se toma partido, no es un narrador-investigador neutro. Y como decía al principio, el autor tiene el objetivo claro de hacernos cambiar nuestra forma de ver el franquismo setentero como una comedieta de cine de barrio. Nos muestra torturas y disidencia; tristeza y crueldad, vidas privadas y vidas perdidas  en el régimen o precisamente por el regimen.

Juega con voces distintas, a veces narra, a veces traslada notas de prensa, a veces entrevista a personajes, a veces diatriba con descaro. Se encasquilla en varios capítulos, (la gracia es que el mismo lo reconoce y lo pone). En otros puntos se empalaga, en algunos pierde la pinza totalmente… pero siempre dejando ver los rasgos de una novela trabajada y no como pudiera parecer falsamente una novela de impulso. Todo tiene lógica, todo encaja al final y acierta en un final cerrado perfectamente bajo la apariencia de un final abierto.

El autor quiere desarmar la imagen del franquismo Light de los últimos años, en esa idea, ahora de muchos, de hacer ver que la transición no es el trasunto desde una dictablanda a la democracia, sino la legitimación de unas elites franquistas dirigentes que se inventan la transición para consolidarse y dar el relevo a sus hijos (algún día hablaremos de Bourdieu).
Yo discrepo. Quizá la explicación esté en la poco compartida diferencia entre régimen totalitario y autoritario que expone con la maestría que le caracterizaba el profesor Ramírez (España 1939-1975. régimen político e ideología) pero eso son digresiones que nos desviarían del objetivo que nos convoca hoy que es la apostilla de un buen libro: El vano ayer de Isaac Rosa.

martes, 7 de febrero de 2017

El Plan El teatro que me gusta

En esta vida en diferido que vivimos los de provincias, las cosas interesantes siempre llegan un año después. Además en esta tierra gusanera preferimos que primero nos lo cuenten no vaya a ser que luego no nos guste y hayamos “perdido el tiempo”. Es por eso que estamos esperando a que publiquen una necrológica, perdón digo una critica objetiva, de las que nos habitúan en el Heraldo, para tomar la decisión. Y como las obras de teatro solo están tres días a lo que te enteras ya no está.
Y si no hay crítica pues no hay obra. Y si no hay personaje de los de la tele, no hay contraportada dominical y nadie se entera y joder que pocas obras vienen a Zaragoza que todas se quedan en Madrid y además cómo las pueden poner en el Teatro del Mercado con lo bonito que es ir a lucir pieles y echar el paseillo por el Principal.“Mira Pilarín a mi me encanta el teatro, que yo nunca me pierdo la de Vaya par de gemelos con Arevalo y Bertín”. pues eso, pues vale. 
Y me imagino a los encargados de programar jugándose sus cuartos y diciendo eso de: si quieren bertín pues mucho rato porque no están las cosas como para muchos riesgos. (y no es coña, lo digo con todo el respeto del mundo por Arevalo y Bertín que se lo ganan).
Luego no nos olvidemos que aquí todos  somos mu listos y además como nos aburrimos, pues nos entretenemos pegándonos hostias los unos a los otros: de un lado tenemos a los unos, a los  "progresistas de boina", que si no se marcan una rareza parece que no sea teatro y que si encima no te gustan sus ocurrencias, te tildan de facha y carca;  y despues tenemos a los otros, a "los estudiaos casposos": "que sí Paco, que te lo digo yo, que en el teatro solo hacen melonadas , que donde esté una obra de calderón de la manca de toda la vida que se quiten todas estas payasadas de los titiriteros de la ceja, que no es que solo lo diga yo que lo ha dicho hasta Javier Marias en el Pais ese que escribió lo de Alatriste. Donde esté un clásico que se quite lo demás porque estos rojeras del ayuntamiento no quieren más que joder lo tradicional con sus mamarrachadas." y tan anchos que se quedan.

En fin…
¿Cual es entonces el teatro que me gusta? pues probablemente el que me cuenta cosas que me interesan. Me gusto Juan Diego Botto con Un trozo invisible de este mundo; me gustó Sacristán en Almacenados y me ha parecido una obra magnifica El plan de Ignasi Vidal que vi el domingo casi de casualidad.
La obra tiene velocidad desde el primer minuto, un vocabulario que nos suena de cada dia, las frases no se quedan sueltas sino que dan pie al siguiente actor que las coge al vuelo y las engarza en una nueva; diálogos no peroratas, pronunciación no declamación; y entre broma y broma se va configurando una cubierta de risas sobre el mundillo de lo serio. Un peculiar encaje de bolillos de las vidas y las frustraciones de unos tipos normales, perdedores, cuarentones y la sensación de que algo está pasando que no sabemos. Y esa inquietud nos pega a la obra. Ese querer saber cual es El plan, por qué han quedado esa mañana.
El director construye personajes diferenciados, cada uno con su acento marcado. Que no sé si es el de ellos propio o se ha buscado así queriendo, pero que no desentona, gusta y pega. Y quizá el trasfondo de que en ese momento de la vida en el que las cosas deberían pasar a ser tranquilas es precisamente cuando se encabronan con esta mierda de crisis y nos vuelve a poner en la casilla de salida. Como cuando jugábamos a la oca y después de pasar medio tablero caías en la calavera y te hacía volver a empezar. Y descubrimos que a cada uno le pasa algo que le va hacer replantearse su futuro para no colapsar.
Javier Navares, Chema del Barco y Manuel Baqueiro lo bordan. La obra escrita y dirigida por Ignasi Vidal es un subrayado de critica e ironia...me la comprare en papel como hago con las obras que me gustan. 
Y bueno,si no encontráis a nadie que os acompañe decidle a vuestra suegra que Baqueiro es de los tiempos revueltos de la tele, que eso no falla.
Genial Obra id a verla y que rumie Marias.

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